El sector aeroespacial está inmerso desde hace poco tiempo en estos nuevos modelos productivos. Boeing fué la pionera en aplicar este sistema tras la crisis que afectó al sector poco después de los atentados del 11 S, donde ante la caída de las ventas tuvo que responder con un cambio en su modelo de negocio.
De forma tradicional, el sector aeroespacial subcontrataba en sus procesos productivos a un grupo de empresas proveedoras que se limitaban a fabricar los cientos de miles de componentes que tiene una aeronave. Una vez recibidos esos componentes en fábrica se procedía al ensamblaje de todas y cada una de las piezas en la propia fábrica matriz.
Actualmente este modelo está invirtiéndose tanto en la factoría de Airbus como en la central de Boing en Washington, el nuevo Airbus 380 intenta reproducir el sistema auqnue está siendo con el Boeing 787 Dreamliner donde se está llevando a su máxima el nuevo modelo. Global Collaborative Environment es el nombre que han acuñado para el mismo, donde la empresa matriz da un salto para pasar de productor industrial a convertirse en un integrador de sistemas.
Un modelo en el que los proveedores pasan a tener un rol altamente activo, rozando incluso el concepto de colaboración entre iguales. La empresa cede parte de su conocimiento productivo a sus proveedores en todo aquello en lo que ellos no tienen la experiencia suficiente. Estas empresa colaboradoras que pueden estar situadas en cualquier parte del globo, participan activamente en el diseño, la producción, el desarrollo, la integración con otros componentes e incluso aseguran el mantenimiento posterior de sus partes.
Operar de esta forma supone que la empresa matriz ha de ser capaz de abrir sus amplias bases de datos, su información y en definitiva su valioso conocimiento al resto de participantes. Este modo de actuar, aporta unas posibilidades de especialización en los componentes que hasta ahora era imposible que asumiese la propia empresa matriz y fomenta de una forma inimaginable la innovación y las nuevas ideas que en una memoria técnica cerrada de miles de páginas con todo milimétricamente calculado sería imposible desarrollar.
Así la Empresa Boeing, acompañado por una definición estratégica clara de hacia donde quiere posicionarse la empresa “Aviones más rápidos, menos costosos y más confortables” permite dar las contraseñas a sus colaboradores de hacia donde han de ir las nuevas ideas. El nuevo 787 ha visto sustituido, en un porcentaje muy considerable, uno de los materiales más utilizados en el sector “el aluminio” dando como resultado un avión mucho más ligero, lo que supone más velocidad y menos consumo, los desarrollos en software han permitido colocar sensores en zonas que hasta ahora ni se habían planteado, permitiendo que en pleno vuelo puede chequearse el avión y una vez en tierra pueda estar todo preparado para su reparación, o incluso los propios motores que son ahora mucho más silenciosos y eficientes.
Es cierto que este modelo de producción requiere altas dosis de gestión, y además dotarse de una potente infraestructura tecnológica que posibilite ese trabajo en equipo de forma virtual a cualquier hora del día y permita realizar las pruebas de simulación necesarias para que una vez se deba llevar acabo el ensamblaje final de esos grandes módulos, esté lo suficientemente probado como para evitar volver a rehacer el módulo completo lo que sería tremendamente costoso.
Un sistema virtual que ha contado con la participación de un grupo muy amplio de actores de las diferentes empresas participantes: ingenieros, responsables de marketing, financieros, contables, todos han participado en este proyecto desde la fase anterior a su propio diseño. Imaginad la cantidad de información que Boeing estaba abriendo.
Imagino que no solo la complejidad es tecnológica, hay un tema que con toda seguridad habrá sido una piedra angular en el mismo desarrollo entre iguales, la gestión de la propiedad intelectual, pero no quiero extenderme en exceso es un tema que dejaremos para un próximo post, creo que lo importante es ver como este nuevo paradigma productivo está consolidado en la actualidad y no solo en sectores vinculados a internet sino que es perfectamente extensible a la industria más tradicional, la productiva e industrial.

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