La web 2.0 es conocida también como la mueva internet social, en gran medida por el auge y consolidación creciente de blog's, wikis y redes sociales que están proliferando constántemente, tendencia que irá en aumento a medida que las nuevas generaciones vayan haciendo su aparición e integración en el mundo digital.
Pero este atributo “social” que si bien es cierto, encierra una metáfora interna que puede dificultar y entorpecer, a falta de una contextualización adecuada, su pleno desarrollo.
La web 2.0 es mucho más que una red social, es una nueva forma de entender el mundo global en el que nos encontramos.
Es un modelo que abarca este espectro social como generador de una nueva identidad de los individuos, pero que igualmente incide o puede incidir por los más hábiles gestores en el ámbito económico, productivo y organizacional. La web 2.0 es un auténtico cambio de paradigma de las relaciones humanas en general.
Me interesa en esta reflexión destacar que la web 2.0 abre las puertas a nuevas formas de participación en el sistema económico mundial, un modelo que asienta sus bases no en lo que hasta ahora ha sido las bases de un sistema productivo tradicional basado en la jerarquización de tareas, funciones y procesos, sino que asienta sus bases con mucha mayor fuerza en la colaboración, la participación y en definitiva la producción entre iguales.
Instituciones y empresas tienen a su alcance, aunque a muchos no les pueda gustar, principalmente por no ser capaces de vislumbrar nuevas formas de operar, la posibilidad de abrir sus fronteras organizacionales tradicionales, marcadas por la rigidez e impermeabilidad, buscando en un entorno hasta estos momentos inimaginable nuevas formas de operar. Es con toda seguridad un facilitador de la tan reclamada innovación.
No dejemos que la asignación de atributos a un concepto como internet asignen valores ocultos que acaben impidiendo ver el potencial hacia donde los pequeños grandes avances de la red nos debería llevar.

